domingo, 10 de diciembre de 2017

ANTONIO ADOLFO... Y DISCO DE REGALO


En el programa de hoy les compartiré dos discos de un pianista que recién he descubierto, aunque tiene una dilatada trayectoria. Se trata de Antonio Adolfo, instrumentista, compositor y educador originario de Brasil que nos ha regalado un puñado de muy buenos discos. Hoy les presentamos dos de ellos, Finas Misturas de 2013 y Tema del 2015, grabados con la misma banda y que nos muestra a un creador en pleno estado de madurez.

Como complemento al programa les informamos que estamos obsequiando un disco conmemorativo por las mil emisiones de nuestro programa. Para obtenerlo sólo tienen que escribirnos a la siguiente dirección electrónica: jazzoax@gmail.com.






martes, 5 de diciembre de 2017

VISIONES DE LAURA


Entre las visiones más blancas que tengo
están los niños con su risa sin control
y una maraña de sueños turbios
y fotografías del Ecuador.
Cuando descubra mis otros viajes
estaré mejor.

Entre los girones de la noche tengo
cuatro puntos cardinales por llevar
hacia la ruta de mi sonrisa,
con la mochila y las alas rotas.
Cuando descubra tu fin del mundo
dormiré mejor.

Y así destaparé 
mis más oscuras alegrías
y remojaré
mis manos frías en la poesía.


Así canta Laura Murica en Visiones, el tema que abre su Ep de seis canciones titulado Cassette y el cual presentamos en el programa de hoy junto a una muy interesante conversación con la artista.

Espero que disfruten el programa y que la música de Laura les mueva tanto como a mi.



sábado, 2 de diciembre de 2017

MIL NOCHES PARA EL JAZZ


Dos versiones para una misma idea. Primero una entrevista para el portal de noticias Bopspots (http://bopspots.com/2017/11/30/a-oaxaca-le-encanta-el-jazz/) y luego un texto ampliado para el suplemento Cronos del diario local El Tiempo. A que les dejo el texto para su consideración.




MIL NOCHES PARA EL JAZZ
Apuntes y reflexiones sobre la labor de un periodista musical[1]
Oscar Javier Martínez

1
Me pregunta la periodista e investigadora Estefanía Romero sobre las mil emisiones de mi programa El Sexto Continente[2], que se cumplieron la noche de este jueves 30 de noviembre. Estefanía es una joven periodista e investigadora que conocí en la cobertura que hice del 8º Festival Internacional JazzUV el pasado mes de octubre. Su trabajo es impecable, realizado con rigor y pulcritud y que viene a refrescar las formas de realizar periodismo sobre el género. Así pues, recibo de su parte un puñado de preguntas, la primera de las cuales inquiere: ¿A Oaxaca le gusta el jazz?

A ver, yo pienso y contesto: a Oaxaca le gusta mucho el Jazz. El pueblo oaxaqueño, conformado por indígenas de 16 pueblos originarios así como afrodescendientes y mestizos –sin olvidar a los extranjeros avecindados-, tiene una especial sensibilidad para la música. Existe una larga tradición de bandas de viento que se remonta a la época colonial. A partir de la segunda mitad del siglo XX, con la llegada de nuevos géneros musicales se establece en la capital oaxaqueña un reducido grupo de entusiastas que impulsan pequeños grupos de rocanrol y posteriormente el primer grupo de Jazz que se funda a principios de los años 70 al amparo de la Universidad. Cuando la ciudad se abre al turismo nacional e internacional a finales de los años 80 comienza un flujo de música y de músicos que enriquecen el paladar de los oaxaqueños. La información se multiplica con el ascenso de las nuevas tecnologías, especialmente el internet y las redes sociales.


 
En todo este tiempo nunca hubo muchos conciertos de jazz en la ciudad. Ha habido temporadas en que ciertos bares programan a músicos de jazz, pero luego pasa la moda y el improvisado escenario, casi siempre mal iluminado y pésimamente sonorizado es cedido a la trova, la salsa o el reggae. ¿Festivales? ninguno consolidado (¿Es el de Mazunte un festival de Jazz?) ¿Políticas públicas que apoyen mínimamente al jazz y sus hacedores? cero. Y sin embargo sí que hay un público constante que escucha música en distintos medios y plataformas, que está atento y responde siempre de manera abierta y generosa.

¿Y qué es lo más cool del jazz en Oaxaca? me inquiere la joven periodista e investigadora. La pregunta me hace sonreír y no dudo ni un momento para contestarle: sus personajes. En Oaxaca no existe una escena del jazz como tal, existen músicos que hacen jazz y de pronto existen lugares que se interesan por el jazz (aunque la mayor parte de las veces el interés es por todos los motivos, menos los musicales). En Oaxaca tuvimos a un Jorge Fernando Hernández, fundador del Grupo de Jazz de la Universidad; trompetista y pianista, compositor, actor, bohemio y trasnochador; nuestro “mito local”, muerto prematuramente, quien acuñó la expresión Yope Power con la que bautizó a su postrer banda. Como él existieron y existen grandes músicos que están por ahí dando la lata con sus proyectos. Eternos habitantes de la noche oaxaqueña, entrañables amigos, necios y locos con el instrumento a cuestas, la alegría a flor de labios y el mezcal en la garganta.
 
2
Me pregunta Estefanía sobre el papel que juega la radio como medio de difusión para el jazz y aquí pienso que es importante hacer una diferenciación. En términos generales este papel es fundamental, ya que la radio sigue siendo un medio de alta penetración social. Sin embargo, en los escenarios de la sociedad mexicana actual su papel es absolutamente marginal. Quienes hacemos difusión del jazz en radio nos topamos con muchísimos obstáculos, algunos de los cuales parten de las propias direcciones de los medios, que no tienen la visión acerca de la importancia de generar contenidos de calidad para el público radioescucha. En la provincia muchos de los difusores del jazz no reciben ningún pago por su trabajo, quedando supeditados a una función de simples “colaboradores” sin ningún derecho laboral. Afortunadamente esto está cambiando poco a poco, gracias al tesón y la necedad de los propios difusores. También es cierto que de nuestro lado falta mucho por hacer, comenzando por una mejor profesionalización de la tarea diaria. Es imperativo pasar de ser simples aficionados o entusiastas del jazz que ponen discos a realizar una verdadera labor de periodismo musical que permita una difusión más asertiva de la rica y compleja cultura del jazz a nivel global, además de atender a lo que sucede con el Jazz en México.
 
En el año 2005 nos reunimos en la ciudad de Xalapa, Veracruz 44 difusores del jazz que laboraban en radio, prensa escrita y televisión. Aún no explotaba el boom de los portales en línea, que hoy en día han cobrado una importancia capital para la difusión del género, frente a la cerrazón de muchos medios tradicionales. La página www.bobspots.com que impulsa Estefanía Romero es un buen ejemplo de ello. Sin un seguimiento real de nuestra labor yo me pregunto, ¿cuántos difusores del jazz existen en México, que hacen una labor profesional y son remunerados económicamente por ello? Ojalá sean los más. Pese a las adversidades la labor del difusor del jazz  va ocupando poco a poco el lugar que le corresponde, ganándose el respeto y el reconocimiento de instituciones, promotores, músicos y público en general. Una buena muestra de esta labor lo es también el libro Atlas del Jazz en México, que muestra 63 experiencias históricas vividas en los 32 estados del país[3].

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Ante la pregunta: ¿Que te llevó a ser un periodista de jazz? Tengo que acudir a mis recuerdos más remotos. Mi padre fue fotógrafo y periodista gráfico, además de colaborador en la radio, así que algo me viene de herencia. Algunas veces, siendo muy pequeño, lo acompañé a alguna transmisión nocturna en las instalaciones de XEOA, Radio Oaxaca, una emisora fundada en 1956 que tuvo sus instalaciones en la calle de Macedonio Alcalá y que contaba con un inmenso teatro estudio desde donde se transmitían programas de aficionados y variedades. En esas visitas quedé fascinado por las enormes consolas, los micrófonos bruñidos y relucientes, las luces de colores, los cables, las cintas de carrete y sobre todo la magia de las voces que hablaban para miles de personas y ejercían una suerte de magia que a mi se me figuraba misteriosa y poderosísima. A los 15 años comencé a armar espacios juveniles en periódicos locales. Más tarde me dediqué de lleno al periodismo, como reportero, fotógrafo y coordinador de suplementos. En 1994 surgió la oportunidad de realizar mi primer programa para la XEUBJ, Radio Universidad y el embrujo de la infancia volvió a surgir. Seguí escribiendo esporádicamente en medios impresos pero me dediqué de lleno a la radio. En 1996 llevé a las instalaciones de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión un proyectito para hacer mi primer programa de jazz. La CORTV la dirigía en aquel entonces el ingeniero Héctor Parker y la radio estaba a cargo de Estela Jurado. Con infinita paciencia escucharon mi cinta demo y acordaron contratarme para hacer ese primer programa que tenía un título horrible: Jazztuvo. Fueron 26 programas que realicé de esa serie. Al concluirla trabajé en la realización de un programa sobre poetas oaxaqueños llamado Taller que tuvo dos temporadas (la segunda dedicada a poetas latinoamericanos). En 1999 comencé con A todo Jazz y en 2002 eché a andar un programa diario (de lunes a viernes) llamado Noches de Jazz, de una hora de duración. 
A la par de éste realizaba un programa dominical llamado El Sexto Continente
En 2006, a raíz del conflicto magisterial la CORTV dejó de transmitir, luego de la toma de sus instalaciones por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y su posterior “liberación” a golpe y porrazo por la entonces Policía Federal Preventiva. Cuando la corporación volvió a funcionar los nuevos directivos me ofrecieron reinstalar el programa, pero sin pago. Hace mucho tiempo yo decidí que puedo brindar mi trabajo desinteresadamente si así lo decido, pero jamás trabajar gratis, así que dije gracias, pero no. Gracias. Volví en 2009 apoyado por la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, quienes durante tres años fungieron como productores ejecutivos de la nueva etapa de El Sexto Continente que arrancó en marzo de ese año. Administraciones varias pasaron con más pena que gloria por la CORTV sin devengar un solo peso por la realización del programa hasta que en 2014, durante la gestión de Emilio de Leo se me otorgó un pago “simbólico” por seguir realizando la emisión. Lo acepté porque aunque de verdad es “muy simbólico” al menos se tuvo el gesto de reconocer una labor de años, y sobre todo acepté como un reconocimiento y un gesto de respeto al público radioescucha que después de todo este tiempo ya ha hecho suyas las transmisiones de El sexo contundente.

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¿Cómo vas a celebrar tu emisión número mil? me inquiere Estefanía y yo nomás suspiro. Ante el panorama de precariedad reinante no podré hacer ninguna celebración especial. Ni playera conmemorativa, ni cd de regalo ni concierto de aniversario… Voy a subir una pequeña selección musical al dropbox para obsequiarla a quien esté interesado y de hecho el contenido del programa mil tampoco ha de ser muy especial, tan sólo mostrar algunas grabaciones históricas del jazz en Oaxaca y sobre todo agradecer al público radioescucha que ha crecido conmigo no sólo en estas mil emisiones, sino a lo largo de 21 años de labor periodística en los terrenos del jazz. Desde el primer programa que realicé en 1996 siempre tuve claro que el objetivo era y sigue siendo la formación de públicos. Mi trabajo periodístico no le habla al aficionado al jazz, le habla a todo aquel que quiera conocer el mundo del jazz y sus contextos. Creo que algo se ha logrado cuando recibo mensajes y comentarios de gente que escucha mis programas; alguna vez se me ha acercado algún músico para decirme que descubrió los vastos horizontes del jazz sintonizando la radio. Esto me hace sentir contento y con muchas ganas de seguir adelante.

Así que por lo pronto me encasqueto un gorrito de fiesta, soplo una espantasuegras, arrojo confeti y celebro estas mil emisiones brindando con los músicos y sus escuchas, los verdaderos protagonistas de esta historia.



[1] Una primera versión de este texto se escribió para el sitio www.bopspots.com
[2] El Sexto Continente se transmite cada martes y jueves a las 22 horas por Global 96.9 FM, emisora de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión. Además se retransmite los domingos en Universo Radio 94.9 FM, emisora de la Universidad de Colima y una vez al mes por Radio BUAP, 96.9 FM, emisora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
[3] Atlas del Jazz en México. Antonio Malacara Palacios, compilador. Secretaría de Cultura. 2016

jueves, 30 de noviembre de 2017

1000


El 30 de marzo de 2009 comenzó la actual etapa de El Sexto Continente.

El nombre hace alusión a la idea –quizás utópica- de una geografía donde la música sea el motor de la vida.

Una cartografía sonora para las almas libres.

Es también un homenaje al disco del mismo nombre editado por el grupo mexicano Astillero en 1991 donde declaran: 

El sexto continente.
Territorio donde moran los que creen en la vida, la libertad, el arte y la inteligencia.

Esa es nuestra divisa por la que navegamos.

Gracias por seguir acompañándonos en esta travesía.

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Los hermanos Guillermo (piano) y Pablo (guitarra) Porras, personajes entrañables del jazz que se hace en Oaxaca. Foto: Oxama


martes, 28 de noviembre de 2017

EN LA VÍSPERA


En la víspera de la emisión número mil de este programa, quiero proponer una conversación entre colegas y amigos entrañables que me han acompañado en este caminar de 25 años de labor periodística y 21 como periodista especializado en Jazz.

A partir de la invitación a participar en el Encuentro de Jazz que se llevó a cabo los días 1 y 2 de abril de 2014, tuve la oportunidad de compartir reflexiones en una de las seis mesas que conformaron el encuentro, justamente la mesa de medios. Ahí estuvimos los críticos, periodistas y difusores Juan Arturo Brennan, José Pablo Argüelles, Xavier Quirarte, Arturo Briz, Itzel Zúñiga y quien esto escribe. Para la ocasión preparé un texto que ahora les comparto y que me parece resume mi sentir sobre lo que significa ser periodista de Jazz en un país como el nuestro.

Una vez mas, agradezco profundamente la oportunidad de seguir dedicándome a hacer lo que me gusta. Hemos llegado a esta pequeña meta gracias a todo el público radioescucha y por supuesto a los extraordinarios músicos que nos hacen vibrar cada día.



De izquierda a derecha: Oscar Javier Martínez, Alberto Aguilar, José Pablo Argüelles, Arturo Briz, Itzel Zúñiga, Juan Arturo Brennan, Xavier Quirarte y Edgardo Aguilar. Encuentro de Jazz, Ciudad de México, 2 de abril de 2014



EL JAZZ EN MÉXICO, UNA VISIÓN DESDE LA PERIFERIA


La pregunta que se me hace es: ¿Dónde se encuentra el jazz en estos días? y lo primero que se me viene a la mente es: en muy pocos sitios. La respuesta, aunque burda, atiende antes que nada a un asunto de situación, antes que de estado general. El jazz en este país es difícil de encontrar. Lo que pasa es que nosotros, cófrades de una caballería musical, nos sabemos los códigos, los signos, los atajos. Pero el lego, el hombre común, ¿dónde encuentra al jazz?

Se me ocurren dos respuestas posibles; la primera tiene que ver con abordar de frente el estado general de esta música y sus protagonistas: El jazz goza de cabal salud. La segunda respuesta atiende a su entorno social, a su contexto: el jazz navega a contracorriente.

Basta con echar una mirada escrutadora al panorama para darse cuenta de que hoy se produce tanta música vinculada al género que nos es imposible abarcarla toda. Más allá de los tótems del jazz actual, los Metheny, Corea, Hancock y Marsalis que van por el mundo fichados por grandes discográficas y con cachés de rock Stars, existen miles de músicos que cada día están en constante actividad, tocando, escribiendo, enseñando y difundiendo su arte.

Sólo por poner un ejemplo de primera mano. Acabo de estar en Galicia, donde existen 4 centros alrededor de los cuales se mueve el jazz: A Coruña, Santiago, Ourense y Pontevedra. Es justamente en Pontevedra donde desde hace 13 años existe un seminario de jazz, que se ha encargado de ofrecer un plan académico muy completo, en el que participan músicos ya consagrados quienes además de impartir clases colaboran en proyectos con los alumnos y tocan regularmente con ellos. El seminario tiene su propio festival y edita media docena de discos al año a través de la discográfica gallega Free Code, cuyo catálogo abarca más de medio centenar de grabaciones. La escena gallega (o galega, como prefieren ellos denominarse) comparte estrechos lazos con Portugal, en ciudades como Matosinhos,  Porto, Coimbra y Lisboa, donde discográficas como Clean Feed documentan todo este trabajo de ida y vuelta. En Lisboa, por cierto, existe el club de jazz más antiguo de Europa, el Hot Club de Portugal.

Menciono todo lo anterior porque así, vista en perspectiva, le escena del jazz en México se nos presenta no como un caso aislado, sino como parte de un movimiento que fluye en muchos países, y cuyo motor siempre, o casi siempre, son los propios músicos y uno que otro entusiasta. A veces con la colaboración de algunas instituciones; con alguna participación de ciertos medios de comunicación, casi nunca la iniciativa privada .

Ahora bien, ¿Qué papel jugamos los medios en todo esto?. Volviendo al ejemplo de Galicia-Portugal, les diré que para todo este fenómeno del jazz sólo existe un programa  de radio especializado. Se llama Puerta Abierta y lo lleva el colega Sebastián Iñigo.

En nuestro país, hace casi diez años y por iniciativa de los colegas del programa Solo Jazz de Radio Buap, nos reunimos en la ciudad de Xalapa alrededor de 50 representantes de distintos medios, en su mayoría productores y locutores de programas de radio, para reflexionar, comentar y compartir nuestras experiencias. Varias cosas aprendimos entonces que nos han servido para ver nuestro trabajo en perspectiva.


Así como el trabajo de los músicos de jazz se mueve casi siempre a contracorriente, así también quienes estamos en los medios tenemos que enfrentarnos a factores adversos. En este país el jazz se difunde a través de la radio Pública o permisionada; es decir, a través de las emisoras estatales o Universitarias (ahora también en una que otra radio comunitaria) con lo cual los espacios están siempre sujetos a los vaivenes de la política. Si un nuevo director considera que el programa no es relevante los cambia de horario, lo mueve a la madrugada o simplemente lo saca del aire, como acaba de pasarle al colega Luis Barria, despedido sin explicación alguna de Radio y Televisión de Veracruz después de siente años de producir su programa “El jazz bajo la manga”

Lo de “Despedir” es un eufemismo, porque en una gran mayoría de casos los productores de programas no cobran por su trabajo. Lo hacen por amor al arte. En aquella reunión jalapeña nos propusimos compartir material, organizar algún taller, intentar estar en contacto y crear un vínculo. Sin embargo esto no prosperó. En muchos de los casos los colegas tenían que dedicar su semana entera a sus trabajos antes que pensar en otra cosa. El día a día no les daba para mas. Quedó claro entonces que a quienes difunden el jazz a nivel nacional nos faltaba algo muy importante: profesionalización. En muchos de los casos los programas de radio eran simplemente el espacio que un aficionado con muy buenas intenciones utilizaba para poner sus discos favoritos, sin mayor producción y sin hacer uso del lenguaje y las herramientas radiofónicas apropiadas. Tener un programa así está muy bien, pero no refleja el pulso de lo que acontece en este amplio movimiento que como ya vimos, fluye constantemente y es muy fértil.

De aquel lejano 2005 a la fecha algunas cosas han cambiado. Hay una mayor profesionalización del productor radiofónico; hay programadores y locutores especializados. Sin embargo, sigue faltando otro pequeño gran elemento en la ecuación: el periodismo especializado. En los medios impresos contamos con plumas como las de Javier Quitarte y Antonio Malacara, quienes cumplen cabalmente con la labor del periodista especializado. Buscan sus fuentes, se documentan, van a los eventos, entrevistan, reflexionan y escriben. En la radio esto sucede muy poco. No es fácil para alguien que no recibe ninguna paga por su trabajo viajar, asistir a festivales. Quedan por supuesto las nuevas herramientas tecnológicas: las redes sociales, las radios online. A través de Internet uno puede enterarse perfectamente de lo que pasa en cualquier lugar del mundo, obtener música, contactar a los artistas e incluso entrevistarles… ¿Porqué no sucede esto más a menudo?

En un mundo globalizado como el de hoy las fronteras entre la provincia y las capitales se están diluyendo. Es interesante ver cómo en nuestro país se multiplican los festivales, los encuentros, las propuestas académicas. El ir y venir de músicos de otros países ha nutrido la escena, y todo hace pensar que el jazz más una referencia que un estilo, seguirá gozando de cabal salud. Este encuentro, con su nutrida participación así lo ha demostrado.

Al principio de mi intervención dije que el jazz en este pais se encuentra en muy pocos sitios. ¿no es esto contradictorio? No, para un paìs de 120 millones de habitantes el protagonismo social del jazz es ínfimo.
Cuando falleció Jose Emilio Pacheco la prensa  nacional se hizo eco del acontecimiento. ¿Cuantas notas de prensa o menciones en los noticiosos radiofónicos o televisivos se hicieron sobre la muerte de Enrique Nery?

Quiero decir, para terminar, que el gran pendiente de los medios en este país con respecto al jazz darle visibilidad, ponerlo en el juego. Si, el jazz de los Marsalis, los Metheny, los Corea y los Hancock es muy importante, pero creo que ya va siendo hora de que la crítica y el periodismo especializado tomen el lugar que les corresponde. Muchos de los que estamos en los medios prácticamente nos inventamos el trabajo de ser difusores del jazz. Eso suena muy romántico pero en poco ayuda si jo nos profesionalizamos, si no le damos a nuestro trabajo la seriedad y la dignidad que requiere.

Está muy claro que el jazz nada a contracorriente y que nadie, nadie va a regalarle nada. Entonces no seamos nosotros mismos quienes ralenticemos ese navegar. Hoy se está dando un paso importante en la reflexión de nuestros distintos quehaceres… que las conclusiones de estos trabajos nos ayuden a hacer visible al jazz en este país tan ensordecido por las balas y el reggaetón.

Gracias.