martes, 27 de septiembre de 2016

NOSTALGIA POR EL FUTURO


Muchos de nuestros radioescuchas saben que el nombre de este programa, "El Sexto Continente" proviene a su vez del nombre de un extraordinario disco del grupo mexicano de Jazz Astillero. Esta banda -fundada a principios de los años 80 del pasado siglo por Pablo Anguiano y Alejandro Pérez Sáenz- se convirtió con el paso del tiempo en un referente obligado para entender el desarrollo del género en nuestro país. Su discografía siempre mostró a una banda en plena búsqueda, y cuyos hallazgos nunca fueron definitorios, sino más bien nuevos puntos de partida. En ese sentido lograron construir una sólida carrera aún con el permanente ir y venir de diversos integrantes.

Hoy les propongo la escucha de un disco editado en 1988, se trata del tercer álbum de la banda que fue rubricado con un título genial: Nostalgia por el futuro. este trabajo fue publicado en LP y cassette. Yo recuerdo haberlo adquirido en este último formato en alguno de los conciertos que Astillero ofreció en Oaxaca por aquellos años. Incluso recuerdo haberlos entrevistado largamente para el semanario La Hora donde yo trabajaba como reportero de cultura. Evidentemente la música me impresionó, pero también el marco teórico que sustentaba a esta colección de deliciosos temas. en el cassette se incluía un ensayo sobre el jazz y sus vasos comunicantes, así como un epígrafe en el que se puede leer: 

"Más allá de los ismos, después de la última inocencia, 
el hombre cabalga sobre los sueños caídos, 
abrocha su cinturón a la montura del destino y se sujeta a su alma."


Nostalgia por el Futuro

Muchos años después tuve la fortuna de adquirir esta joya en LP. El disco está perfectamente cuidado y su arte de portada, minimalista a grado sumo, sigue encantándome. Qué decir de la música contenida en él, que permanece fresca y vigente. Luego de este álbum Astillero presentaría El sexto continente, que también vino a presentar a Oaxaca. En esa ocasión volví a entrevistarlos y entonces sí que compré el LP, un precioso álbum de dos discos de larga duración cuya portada es un óleo del artista oaxaqueño Raúl Anguiano, padre de Pablo, baterista y fundador de la Banda. Aunque no tenía tocadiscos me llevé el preciado objeto y después de pedirle a un amigo que me lo grabara lo atesoré y ahí sigue en mi pequeña colección de vinilos hasta el día de hoy en el que se ha sumado este bello ejemplar de Nostalgia por el futuro.

Que disfruten la emisión.





Contraportada del disco "Nostalgia por el futuro" de la banda mexicana Astillero. 1988



miércoles, 24 de agosto de 2016

OAXACA EN MÉXICO


El pasado 18 de agosto presentamos el Atlas del Jazz en México de Antonio Malacara Palacios ante un lleno total en la Biblioteca Henestrosa. Al finalizar la presentación del libro se armó tremenda Jam Session con músicos locales y la fiesta continuó.

Aquí les dejamos la crónica de esa noche mágica. Les comparto también el reportaje de Renato Galicia a propósito del libro y su presentación en la ciudad.

Muchas gracias a todos los que asistieron y en general a todos los que animan con su presencia esta pequeña escena local.









“A LOS JAZZISTAS OAXAQUEÑOS LES FALTA CONOCER SU PROPIA HISTORIA”
ENTREVISTA CON OSCAR XAVIER MARTÍNEZ

Renato Galicia/ Diario Tiempo
20 de agosto de 2016


Cual debe de ser, anda rolando por todo tipo de tugurios y espacios culturales, clubes y calles del país entero el libro atlas del jazz en México (edición de autor con apoyo de una que otra institución, abril de 2016), de antonio Malacara Palacios, una obra compleja y extensa que narra, a través de sus protagonistas y sus lugares naturales, las peripecias del género en literalmente los 32 estados del país; y ahora que tocó turno a oaxaca –la presentación fue el pasado jueves en la noche en la Biblioteca Henestrosa-- aprovechamos para entrevistar a quien fue la voz oaxaqueña en la publicación: Óscar Xavier Martínez, Oxama.

Es un libro histórico el que forjó a contracorriente Antonio Malacara Palacios. Y Oaxaca está in- cluida en él, así como el jazz en el movimiento contracultural local de los años sesenta, setenta y, un poco, ochenta. Quizá por eso Óscar Xavier Martínez, Oxama, insiste: “es importantísimo puntualizar la absoluta torpeza, negligencia, ceguera y la falta de capacidad en los últimos 20 años de las autoridades e instituciones cul- turales, exceptuando el periodo de Margarita Dalton, sean como IOC [Instituto Oaxaqueño de las Culturas] o Seculta [Secretaría de las Culturas y Artes], para darse cuenta de la importancia del jazz en la música de la entidad, pues no existe un festival o un ciclo al respecto, sino solamente primeros intentos muy mal organizados en los que, para colmo, no se les paga a los músicos”.

Ni siquiera han sido útiles, esas autoridades e institucio- nes, para apoyar a los artistas en particular. Y Oxama pone un ejemplo con nombre y apellido: Arodi Martínez, quizá el jazzista oaxaqueño más importante en la actualidad, obtuvo hace cuatro o cinco años un lugar para estudiar composición tres meses en el prestigiado Bank Arts Center y “las autorida- des del estado y la capital de Oaxaca no le otorgaron siquiera un peso, tuvo que vender su coche y conseguir dinero para ir”.

LA GÉNESIS Y EL GÉNESIS
Por una feliz coincidencia, la participación de Oxama en el atlas de marras ocurre cuando cumple 20 años difundiendo el jazz en radio, pues fue en 1996 el año en que inició transmi- siones con un programa especí co en CORTV. Su entrevista incluida en la publicación de Antonio Malacara, además, es un preámbulo mínimo a un libro que irá a profundidad y que, quizá, tendrá el sugestivo título de “En busca del Yope Power”, en referencia, por supuesto, a Jorge Fernando Hernández, nuestro “héroe trágico” del género. Y la presente charla cons- tituye sólo una probadita de la pequeña gran historia del jazz en Oaxaca.

En el principio de la contracultura oaxaqueña fueron los pintores. Y después los teatreros. Y al  nal los jazzistas. Luego los con naron al olvido. Quizá otra fuera la situación de la cul- tura en la ciudad de Oaxaca si esa veta hubiese continuado: al menos cierto contrapeso tuvieran los idealizados cacicazgos cul- turales metamorfoseados en altruismos y  lantropías, se piensa luego de escuchar los antecedentes que narra Óscar Xavier.

En la génesis y el génesis contracultural oaxaqueño están el pintor y “agitador artístico” Virgilio Gómez, miembro del famoso “Grupo de los cinco” que abrieron la Galería Univer- sitaria, también teatreros y periodistas como Juan Herrera, quien murió muy joven, a los 26 años, ahogado en Zipolite, pioneros de todo un movimiento que coincidió con la llegada de los primeros hippies; personajes como Margarita Dalton, fundadora de la primera comuna en Oaxaca, allá en El Ver- gel, Ocotlán, y una oleada de jóvenes de la Universidad de Berkeley que hicieron campamento en Puente de Fierro, la en- trada a Huautla de Jiménez, y experimentaron con sustancias alucinógenas, digamos.

Prosigue el movimiento con la llegada de gente de teatro como Rodolfo Álvarez, Héctor Azar y Sergio Magaña –a los que apoya Arcelia Yañiz--, quien dirige la Escuela de Bellas Artes y crea el primer grupo de jazz en el que hay nombres esenciales, como el de Jorge Fernando Hernández: músico le- gendario, muy inquieto, personalidad rebelde, iconoclasta, “ad hoc” con el mito de la  gura jazzística, quien por lo mismo rompe su relación como director de esa agrupación universi- taria y a  nales de los setenta y principios de los ochenta funda su propia banda con el muy atinado nombre de “Yope Power”, platica Oxama. “Una reivindicación del apócope, expresión peyorativa con la que se cali ca al oaxaqueño de la ciudad, pues el yope es el marginado, el inculto, el de raíces indígenas, silvestre, cerril. Jorge reivindica un término que ya era manejado por Virgilio Gómez, a quien le decían el ‘Yope Mayor’”.

SACANDO LAS UÑAS
Oxama habla primero de tres momentos del jazz en tres regio- nes concretas: el Istmo, donde llegó a los salones de baile con las grandes orquestas --de Veracruz y Cuba, incluso--, el auge del ferrocarril, la economía boyante de la zona y personajes como el Tío Enríquez, de Ixtepec, quien estudió en la Ciudad de México, conoció músicos callejeros que le enseñaron a tocar el banjo y regresó, creó su propia orquesta y en algún casino tocó jazz.

También menciona la “curiosísima historia de las orquestas de cuerda de la Mixteca”, que incluye al banjo, el cual no sólo tocan sino también construyen en la región. Y la de la Sierra Norte, “donde hay una influencia muy tangencial del jazz a partir de los braceros que iban y venían, así como por el paso de Chuy Rasgado, quien anduvo por ahí como maestro rural: existen todavía algunas bandas que tocan unas piezas de él que están nombradas como suin”.

Y aunque al respecto el estado tiene la peculiaridad de que el jazz primero llegó a sus regiones y después a su capital, es en ésta donde se forja su historia más legendaria. Una histo- ria que en un principio fue un poco “inocente”, pues Magaña convoca a músicos de concierto para conformar la agrupación mencionada, los cuales “evidentemente no acompañan a los movimientos de la contracultura, sino más bien tocan en ac- tividades organizadas por la Universidad”: son músicos, pero también herreros o tablajeros, y no propiamente jazzistas.
Sólo que esa agrupación fue el germen para el surgimiento de la  figura de Jorge Fernando Hernández, el cual retoma aquella veta de la tendencia contracultural que inició con Virgilio y el Grupo de los cinco y los “efímeros” con materiales-basura, el “dios no existe” en la catedral y la excomulgación del arzobispo que escandalizaron a la sociedad oaxaqueña de esa época.

El caldo de cultivo para que con Jorge Fernando el jazz se vuelva contracultura, para que saque las uñas su espíritu rebelde.

“Ahí empieza en Oaxaca el mito del jazz como música periférica, con Jorge: personaje bohemio que vive al  filo, en el alcohol, las cantinas, y con amigos muy interesantes, como Víctor de la Cruz, Francisco José Ruiz Cervantes, chavos hoy académicos, escritores, teatreros. Fallece a los cuarenta y tantos y deja el mito jazzístico, pequeñito pero interesante”.

Al respecto hay una “crónica bellísima” de Víctor de la Cruz (incluida en el libro “Jardín de cactus”, de 1991, y titulada “Una madrugada con Jorge Fernando”), que Oxama lee durante la entrevista y que aquí transcribimos como la escuchamos:

Fue una de esas madrugadas frescas cuando la Oaxaca turística ya estaba dormida y los gallos habían sacudido sus alas para aligerar el peso del sueño antes del canto, como si estuviéramos en los alrededores de la ciudad o en algún pueblo. Jorge Fernando y yo avanzábamos del centro a la zona del vicio, por Morelos o Independencia tal vez, buscando la húmeda calle de Trujano a la altura de Díaz Ordaz [“es decir ‘El Pueblito’”, acota Oxama], hablábamos de Alejo Carpentier, de su escritura barroca, de sus conocimientos musicales y sus ensayos sobre musicología, de Ernesto Lecuona. ¡Ah, Lecuona!, el cubano autor de “Siboney”: “así se toca ‘Siboney’”, me dijo Jorge Fernando, tarareando “Siboney” mientras abría el estuche en donde guar-daba su trompeta. Se lanzó a tocarla parado a media calle: de los antros, de las esquinas, del fondo de las oscuridades de aquella madrugada, asomaron primero sus caras, después brotaron de cuerpo entero las muchachas ebrias [“aquí hace una referencia a Efraín Huerta”: Oxama], con sus novios abrazados y una botella en la mano de alguno: “maestro”, dijo un enamorado, “hoy es el cumpleaños de mi novia, por favor tócale las mañanitas”, y Jorge Fernando pasó de “Siboney” a “Las mañanitas”. Terminadas de tocar éstas, nuestros inesperados anfitriones nos escoltaron por las calles hasta llegar al mercado 20 de Noviembre, seguidos por unos patrulleros celosos de su deber como nosotros del nuestro. En el costado sur del mercado estaban sentados los hombres del alba [“aquí hace referencia nuevamente a Efraín Huerta: Oxama] esperando el día, sin el sacudir de alas ni canto de gallo alguno, solos en su sed de siglos que los arrastra por la vida, pero ahí estaba Jorge Fernando para hacer menos doloroso su amanecer, para complacerlos conforme a su gusto y lo que fueran pidiendo: jazz, bolero, blues, danzón, “lo que quieran maestros que esta madrugada es de todos nosotros”. Fue nuestra penúltima farra. En la última se nos fue.

LA TERCERA OLEADA
Fue esa una primera oleada del jazz, la cual no improvisaba. En la segunda, aparecen los músicos provenientes del rock, de grupos como Los Beethovens, los Happy Hunters --de un rollo tipo Chicago o Tierra, Viento y Fuego, que eran de soul, música negra--, quienes tocaban en  estas. Luego animan la escena pequeños lugares: El Sol y la Luna, Los Guajiros y El Guajolote y el Marqués del Valle, incluso, y algunos eventos que organizaban en la Universidad. Son músicos que “pueden estudiar y ya tocan bastante bien: los hermanos Porras, Roberto Nacif, Enrique Marrufo, Gil Gutiérrez, López Vera. En ese momento, los años ochenta, “ya podemos hablar de un primer fenómeno del jazz en Oaxaca”.

Y después viene una tercera oleada: los músicos que ya fueron al Conservatorio o la Superior de Música e incluso a la especialidad de jazz, como Rodrigo Castellanos, quien en 1997 graba el primer disco del género propiamente ha- blando, “Imágenes Auditivas”, y Onésimo García, quien después funda Nunduva Yaa.


Aunque no son propiamente jazzistas, como sí lo serían, Miguel Samperio, quien en los noventa ya había llegado a Oaxaca, y Arodi Martínez: un virtuoso. Amén que la escena se ha beneficiado con el arribo de músicos extranjeros y nacionales que vienen y van o de esos otros oaxaqueños que han regresado, y un pequeño festival que organizan en la Biblioteca Andrés Henestrosa, el cual lleva ya seis años.

domingo, 21 de agosto de 2016

CRÁNEO DE JADE, 20 AÑOS


Este 2016 se cumplen veinte años de la edición de uno de los discos más importantes de la historia del jazz en México. Se trata del álbum debut de una agrupación que comenzaba a incendiar los escenarios con una música que abrevaba en aquel momento de los distintos folclores nacionales pero con un acendrado espíritu de libertad. Free jazz con sabor rural, como si los personajes de un cuento de Juan Rulfo de pronto se encontraran con un saxofón, un contrabajo, una batería, y se pusieran a hacer música buscando su redención de ese limbo de muertos-vivos en el que habitan.

Cráneo de Jade es una banda única que supo, desde esa primera aparición discográfica, ocupar un lugar en el jazz mexicano que se antoja irrepetible, produciendo una música telúrica, una extraña combinación de lo ancestral con lo moderno. 

Detrás del nombre estaban tres extraordinarios músicos: Remi Álvarez, Aarón Cruz y Toni Gall. Después de este deslumbrante estreno en CD la banda editaría dos discos más: Papirolas (1999) y Pleione (2002) con un nuevo integrante en la batería, Hernán Hecht. Con la llegada del argentino a los tambores el grupo ganaría en fuerza y profundidad, expandiendo su sonido hacia horizontes aún más libres. Han pasado catorce años desde la salida de su último álbum; sin embargo, su silencio discográfico y sus esporádicas apariciones públicas no han hecho más que alimentar su propio mito y dejar a los escuchas con hambre de más.

Quizás algún día editen un nuevo disco, quizás no; por lo pronto nos quedan sus tres trabajos para disfrutarlos y sobre todo este debut de belleza restallante que reta a los sentidos y nos sacude hasta los huesos...









martes, 12 de julio de 2016

OAXACA EN DOS DISCOS


Dos discos importantes en la historia del jazz mexicano serán los protagonistas en la emisión hoy. En primer término escucharemos algunas selecciones de "El Costumbre" Larga duración firmado por el saxofonista, flautista y compositor potosino Arturo Cipriano y el guitarrista oaxaqueño Gil Gutiérrez. el disco se grabó en 1989 con una banda de apoyo que incluye a ex miembros del grupo "La Nopalera" agrupación muy importante en el ámbito del jazz latino en los años 80 en México. 

La segunda parte está dedicada al disco "The Downbeats Live" un álbum grabado en concierto en San Miguel de Allende, Guanajuato, con una banda liderada por el guitarrista canadiense (recientemente fallecido) Ken Basman y el saxofonista oaxaqueño Salomón Maawad, con la participación especial de Lila Downs en un tema. The Downbeats tuvieron su base de operaciones en San Miguel, donde radica Salomón y donde vivió y fundó un estudio de grabación el entrañable Ken.

Música que tiene a Oaxaca como hilo conductor y que nos permite recordar que también en nuestra tierra el jazz tiene historia.





lunes, 11 de julio de 2016

CIUDADES QUE SE SUEÑAN


hace algunos años realicé para la radio un proyecto que se llamó "Ciudades que se sueñan". La idea era simple; recorrer ciudades de la mano de su historia, sus mitologías, sus personajes, sus habitantes pasados y actuales; después ponerlas a dialogar entre sí y aprender de todo aquello que nos dicen en su energía tan cinemática.

El programa nunca pasó de la fase de guiones y algún demo; pero la idea ha permanecido latente y espero algún día llevarla a cabo. 

Hace un mes el fotógrafo Fernando Aceves me dijo "El nuevo disco de Chris Potter va a ser el álbum del año, tienes que escucharlo". me dijo esto mientras escuchábamos el saxofón de Chris haciendo magia junto al bajo de John Patitucci y los tambores de Rudy Royston en el marco de la noche Xalapeña. cuando volví a Oaxaca adquirí el disco y desde entonces no se despega de mi iPod.

Ahora ya tengo soundtrack para mi serie radiofónica.







CIUDADES QUE SE SUEÑAN


hace algunos años realicé para la radio un proyecto que se llamó "Ciudades que se sueñan". La idea era simple; recorrer ciudades de la mano de su historia, sus mitologías, sus personajes, sus habitantes pasados y actuales; después ponerlas a dialogar entre sí y aprender de todo aquello que nos dicen en su energía tan cinemática.

El programa nunca pasó de la fase de guiones y algún demo; pero la idea ha permanecido latente y espero algún día llevarla a cabo. 

Hace un mes el fotógrafo Fernando Aceves me dijo "El nuevo disco de Chris Potter va a ser el álbum del año, tienes que escucharlo". me dijo esto mientras escuchábamos el saxofón de Chris haciendo magia junto al bajo de John Patitucci y los tambores de Rudy Royston en el marco de la noche Xalapeña. cuando volví a Oaxaca adquirí el disco y desde entonces no se despega de mi iPod.

Ahora ya tengo soundtrack para mi serie radiofónica.







viernes, 1 de julio de 2016

XALAPA 2016, PERFUME DE GARDENIAS


Durante la celebración del Xalapa Jazz Festival sucedieron muchos encuentros, descubrimientos, aventuras musicales, amociones todas que se mezclaron con el particular mood de una ciudad vibrante. La jornada correspondiente al viernes 24 de junio fue sin duda memorable, sobre todo por la participación en el festival del saxofonista puertorriqueño Miguel Zenón, quien consiguión meter al público que abarrotó la sala grande del Teatro del Estado en su muy personal interpretación de la tradición caribeña y el jazz. Un concierto que exigió la máxima atención del oyente, para luego regalar extraordinarias versiones de dos clásicos del cancionero popular: Perfume de gardenias y Cómo fue.

en la tercera entrega de nuestra serie dedicada al festival les ofrecemos una pequeña muestra de ese concierto inolvidable, además de que escucharemos parte de lo acontecido en la presentación del Atlas del Jazz Mexicano en el Centro Recreativo Xalapeño.





miércoles, 29 de junio de 2016

JAZZ EN XALAPA, UNA NOCHE HISTÓRICA


Dentro de las actividades celebradas en la segunda edición del Xalapa Jazz Festival, sin duda una de las más esperadas era la presencia del bajista y compositor italo-norteamericano John Patitucci, quien llegaba acompañado por Chris Potter en el saxofón y Rudy Royston en la batería. La expectativa fue tal que los boletos para el concierto gratuito que ofrecerían el 23 de junio en la Sala Grande del Teatro del Estado se acabaron en minutos. 

Aunque todos los presentes sabíamos que sería una noche memorable, ninguno de nosotros nos imaginábamos que seríamos testigos de una noche histórica, una muestra del arte al más elevado nivel, donde las etiquetas desaparecen y sencillamente fue la música la que logró conectar a las miles de almas que comulgaron en esa liturgia pagana con los tres oficiantes. La entrega fue recíproca y a muchos nos ha llevado días digerir la experiencia.

Hoy les presentamos un pequeño fragmento de lo vivido en aquella velada, como una muestra de lo que el jazz puede lograr en una comunidad atenta: complicidad, empatía, correspondencia, comunicación, emoción, magia pura.

Espero que lo disfruten.







sábado, 25 de junio de 2016

XALAPA ES JAZZ


Luego de un año de ausencia, por fin pude volver a la ciudad de mis amores, para presenciar la segunda edición del Xalapa Jazz Festival, organizado por el H. Ayuntamiento de la capital veracruzana, bajo la dirección artística del saxofonista Arturo Caraza.

En este primer recuento vamos a escuchar la música del Marco Pignataro-George Garzone Quintet, además de una charla con Edgar Dorantes, pianista, compositor y uno de los arttífices de que el jazz en Xalapa viva una etapa floreciente.

El resto del programa no se los revelo, mejor los invito a escucharlo. Que lo disfruten.




              The Marco Pignataro-George Garzone Quintet



                                                               Edgar Dorantes y Guillermo Cuevas presentando el libro
                                                                "El nacimiento de Kind Of Blue, obra maestra del jazz"


jueves, 16 de junio de 2016

¿QUIÉN ES PEPE GONZÁLEZ?


Más bien la pregunta tendría que ser: ¿quiénes son Pepe González?

Después de mucho tiempo de guardar reposo en la fonoteca personal, Salen a la luz en el programa de hoy los dos discos grabados por la banda uruguaya Pepe González, quienes estuvieron activos durante casi toda la década de los años 90 del pasado siglo. "Faros", editado en 1996 y "Febrero" de 1998 son el testimonio que queda para la posteridad de una banda con un sonido potente, fresco y con buen sentido del humor.





jueves, 9 de junio de 2016

ENTRE TROMBONES TE VEAS...


En esta oportunidad los invito a un viaje por el dixieland, de la mano de uno de los grandes representantes del género, el cornetista, trompetista, guitarrista y director musical Bobby Hackett, a quien recordamos con una de sus grabaciones históricas; se trata del registro discográfico de dos conciertos realizados en octubre de 1955 en el Shrine Theater de Los Angeles. El maestro se hizo acompañar de una banda excepcional, destancando la participación de los trombonistas jack Teagarden y Abraham "Abe" Lincoln, homónimo del ex presidente norteamericano y a quien por cierto recordamos hoy a 16 años de su muerte.

Que lo disfruten.

 




martes, 7 de junio de 2016

LA GESTACIÓN DE UNA OBRA MAESTRA


El disco que hoy les presentamos en en verdad una obra maestra. Grabado en una sola sesión durante el 2014, refleja en su estado más puro el altísimo nivel de interacción que puede llegar a tener un grupo de músicos ejerciendo su arte. 

El título del álbum hace referencia a ese ideal al que todo músico de jazz aspira, construir un objeto artístico trascendente y profundo, que sea eco de su tiempo y a la vez atemporal. El nuevo estándar autoexigido por el tándem compuesto por Bobby Previte (batería), Steve Swallow (bajo eléctrico) y Jamie Saft (piano y órgano) lo han conseguido. 

Así se crea una obra maestra.





jueves, 2 de junio de 2016

CHILO EN SU SALSA...


Hoy recordamos al maestro Cecilio "Chilo" Morán, pilar del jazz mexicano; lo hacemos como una suerte de celebración por la salida del Atlas del Jazz en México, que compila la historia del género a lo largo y ancho del país en la voz de 64 especialistas.

Ya habrá tiempo de hablar largo y tendido del Atlas, por ahora queremos que disfruten la música que Chilo grabó en 1983 con un grupo muy solvente que incluía a su hijo, en ese entonces un jovencito Pepe Morán en el piano y los teclados.

Sobre la importancia del maestro y su sonido, aquí les dejamos un relato que da cuenta del encuentro entre Chilo Morán, veterano de la trompeta jazzera y Wynton Marsalis, por aquél entonces -los años 80 del pasado siglo- aún una joven promesa. que lo disfruten...




Marsalis, quien marcó la década de los ochenta con su espectacular irrupción sobre los escenarios jazzísticos del mundo, fue invitado por el gobierno mexicano a impartir algunos talleres de música, con énfasis en la ejecución de trompeta, su instrumento de dominio. Acudieron estudiantes y músicos en activo a los que el genial trompetista escuchó pacientemente, sin alterarse, impartiendo consejos para mejorar la técnica y explorar nuevos sonidos.

El entonces joven talento, quien incursionó en el jazz desde los 8 años de edad, llegó a México con un estupendo cartel, pues había colaborado con grandes leyendas del jazz como Sarah Vaughan, Dizzy Gillespie, Sweets Edison, Clark Ferry y Sonny Rollins. Al fondo del auditorio estaba el último asistente al taller, embarrado en la butaca, con la trompeta sobre las piernas, desganado, indiferente, que bajó al escenario cuando uno de los asistentes del músico invitado le preguntó si bajaría a mostrar sus habilidades.

Aquel hombre delgado, elegantemente vestido, influenciado por la moda “tintanesca”, bajó con calma desesperante, se posó en el escenario, se puso el instrumento en la boca y se aventó un fragmento de “Pianola”, composición de su inspiración que años más tarde le abrió las puertas de Europa y Oriente. Marsalis, quien después ganó 9 premios Grammy, se quedó clavado al piso, dejó de respirar y enajenado escuchó al legendario “Chilo” Morán. “¡..Se le cayeron los calzones…!


Marsalis, su amigo entrañable desde entonces, dijo: “así se toca el jazz, con fuego, con alma, sin alardes; no se necesita de virtuosismo, sino de corazón, así como lo toca el maestro Chilo..”